 ... y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se paró encima de donde estaba el Niño... Abrieron sus tesoros y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.Del Evangelio de San Mateo (2, 9. 11) 
 Cúrame con tus manos, toca de mí el olvido que se fue acomodando entre los pliegues. No venga la tormenta a amordazar mis sueños, sólo esta lluvia suave, vespertina despierte en mí los pétalos dormidos. Desnúdame en silencio, hoja por hoja hasta dejar al descubierto el punto del estremecimiento. No debe haber estrépitos que vulneren la calma de mi piel tendida para ti como un estanque en donde sólo el toque de tus labios perturba la quietud. No quiero los platillos festejando con notas deslumbrantes la pasión de los cuerpos, ni los timbales ebrios apurando la noche; sólo la melodía de una flauta tenue pero sinuosa que adormezca con ritmo acompasado estos miedos que vas quitando al paso. Disuelve con tus dedos el dolor y sus máculas guardadas en rincones ocultos; que se adelgace el tiempo con tu humedad benigna hasta llegar al límite de lo que no ha sufrido magulladura alguna. Devuélvele la paz a mis palabras deseosas de ser playas donde arriben tus barcas sigilosas. Este amor en penumbra aluza más que el sol la gruta en que se había escondido una parte de mí, tal vez la más secreta. Acerca con prudencia toda tu voz, tus años, tu tibieza y cuídame despacio como una flor quebrada que revive por fin bajo amorosa sombra. Carmen Villoro
Confieso que esta 'tontería' es una de mis debilidades. Claro que a lo mejor la 'tontería' tiene su trasfondo.  Y que escriban en él las mejores páginas de su vida. 
In memoriam Eartha Kitt (Carolina del Sur, enero de 1927 - Nueva York, diciembre de 2008)
 La Natividad del Señor, Giotto, Capilla de los Scrovegni, Padua

 VII
The face of all the world is changed, I think, Since first I heard the footsteps of thy soul Move still, oh, still, beside me, as they stole Betwixt me and the dreadful outer brink Of obvious death, where I, who thought to sink, Was caught up into love, and taught the whole Of life in a new rhythm. The cup of dole God gave for baptism, I am fain to drink, And praise its sweetness, Sweet, with thee anear. The names of country, heaven, are changed away From where thou art or shalt be, there or here; And this...this lute and song...loved yesterday, (The singing angels know) are only dear Because thy name moves right in what they say.
Elizabeth Barret-Browning Sonnets from the Portuguese 
 Hace un rato, leía en el blog de Ignacio la enésima discusión acerca de si creer en Dios es o no razonable y recordé con pereza un debate interminable, en un viejo foro, que llevaba por título algo parecido a si era posible que las personas inteligentes fuesen católicas. En realidad, estas discusiones son más antiguas que el mundo y las polémicas sobre el ser religioso del hombre existen desde Atapuerca, por lo menos. Y me parece que esta cita de Franz Werfel, el tercer marido de Alma Schindler Mahler, zanja la cuestión por la vía rápida: Para el que cree no es necesaria ninguna explicación; para quien no cree, toda explicación sobra.
Esperando a zarpar, contrae una grave pulmonía que le agarrota el pecho y le produce fiebres muy altas y gran debilidad. Se le practican varias sangrías que no logran aliviarle. El 21 de noviembre de 1552 se desmaya mientras celebra la misa. La fiebre va en aumento y le produce náuseas y una gran angustia. A ratos pierde el sentido y otros delira.
Finalmente, Francisco de Javier muere en una humilde choza de la playa de Sancián, con la sola compañía de su fiel amigo chino Antonio. Era el amanecer del tres de diciembre de mil quinientos cincuenta y dos. Tenía 46 años. (Antonio describió los últimos días del santo, en una carta a Manuel Teixeira, el cual la publicó en su biografía de San Francisco Javier)Mi abuela paterna, tenía una gran devoción a Javier que transmitió a todos sus hijos y nietos. Encadenaba una Novena de la Gracia con otra y cada cuatro de marzo, cuando toca, comenzaba una que ella decía que era solemne. Para nosotros, Javier es el 'santo de la abuela' y una evocación de recuerdos entrañables. 
 Ya he contado aquí alguna vez mi afición a visitar cementerios, algunos bellísimos, pero si alguien buscó un bello emplazamiento para su descanso eterno, ése fue Chateaubriand. El islote del Grand-Bé, frente al mar, en Bretaña, es un lugar inmejorable para lanzar una botella al mar en dirección a la posteridad, como dice Jean-Claude Berchet, el prologuista de la última edición de las 'Memorias de ultratumba'. 
AFPCada cierto tiempo La Serenísima se inunda, es su sino, y medio mundo vuelve sus ojos al cielo, con pena, implorando que lo inevitable no suceda. Venecia lleva hundiéndose desde que tengo uso de razón y desde entonces, después de cada marea amenazante, renace de sus cenizas. Llegará un día en que no será así y el mar recuperará su territorio y ese día, que esperemos que llegue muy tarde, su belleza será ya inmortal. 
 Históricamente, la espera no ha dejado de guiar, como una antorcha, los progresos de nuestra fe. El Mesías no se dejó ver y tocar sino para perderse de nuevo, más luminoso y más inefable, en las profundidades del futuro. Vino pero ahora debemos esperarle de nuevo, no ya un grupo elegido sino todos los hombres y más que nunca.
Teilhard de Chardin, SJ 
 Salimos del amor como de una catástrofe aérea Habíamos perdido la ropa los papeles a mí me faltaba un diente y a ti la noción del tiempo ¿Era un año largo como un siglo o un siglo corto como un día? Por los muebles por la casa despojos rotos: vasos fotos libros deshojados Éramos los sobrevivientes de un derrumbe de un volcán de las aguas arrebatadas y nos despedimos con la vaga sensación de haber sobrevivido aunque no sabíamos para qué.
Cristina Peri Rossi

Que la próxima no vuelva a hacerse de rogar cuatro años. Y que Nadal pueda levantarla. ¡Qué paradoja que en su mejor año haya tenido que verla por la tele!  AFP/Daniel García 
Llevo unos días en que entre el mucho trabajo y las pocas ganas, tengo abandonado este blog. A veces me invade la aridez, una dura aridez como la del Sahel, el desierto en el que a Barceló le nacen techos multicolores. Por eso él es un gran pintor, polémicas al margen, y yo no consigo despegarme de la más tediosa rutina.  
 Por razones de edad, no la vi cuando se estrenó, en 1968, sino varios años más tarde en un cine de sesión doble y reestreno. Fui con un amigo al que se la habían recomendado y que ya entonces devoraba películas. La historia de los monos tenía su gracia pero a mí no me interesaba demasiado. Ni siquiera el hercúleo, y admirado por muchas amigas mías, Charlton Heston llamaba mi atención así que dejé pasar la peli sin mayor entusiasmo hasta que llegó el final. Entonces, reconozco que me quedé pegada a la butaca impactada por la fuerza de una imagen que ya es historia del cine. 
 El martes y 13 es para los supersticiosos un día nefasto. (Para los anglosajones, la coincidencia fatal es viernes y 13) Sin embargo hay un célebre compositor, Richard Wagner, que vivió bajo el influjo de este número. Nació en 1813, 13 es la suma de las cifras de ese año y las letras de su nombre también suman 13. Escribió 13 óperas y una de ellas, Tannhäuser, la terminó un 13 de abril y con ella tuvo un gran fracaso en París un 13 de marzo de 1845; tal vez para espantar el mal fario, la que se conoce como versión de París, fue reestrenada un 13 de mayo de 1895. La Festpielhaus de Bayreuth se inauguró un 13 de agosto y Wagner murió el 13 de febrero de 1883, en el decimotercer año de la unificación de Alemania. 
 Por odio de lo fácil detesto la aventura. ¿Qué mayor aventura que abrir una ventana, mirar pasar las nubes mientras pasa la tarde, acariciar tu pelo, acostarse temprano, escuchar una voz que canta en otro siglo? Por odio de lo fácil. Déjame que sonría ante tantos que anhelan lo que jamás les falta. No se pisa dos veces en el mismo lugar. Nadie abraza dos veces a la misma persona. No se detiene nunca la nave que nos lleva, incansable da vueltas en su viaje estelar. Mírame: ya soy otro. Y te sigo queriendo a ti que ya no eres quien ayer sonreía. Cuatro estaciones tiene el tren en que viajamos y en ninguna nos dejan detenernos. Por odio de lo fácil detesto la aventura. ¿Qué mayor aventura que mirarte a los ojos y ver en ellos juntas mi dicha y una lágrima? ¿Qué mayor aventura que no saber siquiera si el día de mañana seguiremos con vida? Aspiro a lo imposible: a la monotonía.
José Luis García Martín 
 ... Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Iraq y en las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros...
...a aquellos que derrumbarían al mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente:esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza sino del poder duradero de nuestros ideales, la libertad, la democracia, la oportunidad y la esperanza firme...
... gracias. Que Dios os bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.
(Del discurso de Barack Obama al proclamar su victoria en las elecciones presidenciales)
Me he resistido a entrar en el tema del día. Un día histórico, dícen, pero después de leer el discurso completo del Presidente electo de los Estados Unidos de América, con todos los tópicos esperables y alguno más, he recordado una frase inmortal de Il Gatopardo, de Lampedusa: Qualcosa doveva cambiare perché tutto restasse com'era prima. 
 Ginebra, número 10 de la Rue des Rois, cementerio medieval de Plainpalais, tumba 735, posición D-6.
En el anverso de una piedra tosca, obra del argentino Eduardo Longato, un nombre, dos fechas, una cruz galesa, un grabado circular con siete figuras humanas y la inscripción, en inglés arcaico: 'And ne forhtedon na'. ('Y que no temieran', aunque otros han traducido, con mucha libertad, 'las puertas del cielo se abrieron hacia él'.)
En el reverso está escrito, en noruego, 'Hann tekr sverthit Gram okk legger i methal theira bert', dos versos de la Völsunga Saga cuya traducción es 'Él tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos'. Más abajo, el grabado de una nave vikinga y la inscripción: 'De Ulrica a Javier Otálora'.
Y el eco, entre los árboles, nos recuerda que sólo una cosa no hay y es el olvido.

 Hoy, la Iglesia Católica conmemora a Santa Sabina y a mí me parece una oportunidad inmejorable para dejar aquí una fotografía de la basílica romana construida bajo su advocación el siglo V. Santa Sabina, en el Aventino romano, es una bellísima muestra del arte de los primeros años del cristianismo que bien merece una visita a Roma. 
Como si fuese una colección de moda, medio mundo cambia su huso horario en octubre y en marzo. Dícen que ahorramos energía pero a mí me parece una tortura. Sería estupendo que un buen día esta costumbre desapareciese y digo más, aquí en España, deberíamos seguir rigiéndonos por el meridiano de Greenwich porque ahora le llevamos ya una hora de adelanto al sol pero en marzo volverán a ser dos y tengo para mí que tal desfase tiene que ser malísimo. A mí, me sienta fatal.  
Gianni Raimondi, no fue un tenor de los más conocidos por el gran público pero si fue quien más veces cantó junto a Callas y fue precisamente él quien la acompañó en la memorable Traviata de 1956 en La Scala, aquella que dirigió Visconti y tuvo al Maestro Giulini en el foso. Raimondi murió el pasado domingo, a los 84 años, en su casa de Bolonia, la ciudad en la que también había nacido. Que Descanse En Paz.  Si, como el griego afirma en el Cratilo, El nombre es arquetipo de la cosa, En las letras de rosa está la rosa Y todo el Nilo en la palabra Nilo.
Jorge Luis Borges 
 No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos.
Teresa de Jesús Las Moradas, capítulo 1º
Una de mis lecturas pendientes, demasiado tiempo demorada ya, es la obra cumbre de Santa Teresa. Nunca he encontrado el momento oportuno y creo que también tiene mucho que ver, en esta laguna mía, una cierta pereza espiritual.
Adentrarse en 'El Castillo Interior' me ha parecido siempre una tarea ardua para la que sería necesaria una cierta predisposición a la hondura y al vacio; al desapego de uno mismo para ensimismarse en lo importante. ¿En qué consiste ese desapego, en un mundo como el que me ha tocado vivir, sin retirarse a un monasterio? ¿Cómo alcanzar ese anhelado vacío que lleva a la paz y al sosiego? La intuición, y algunas experiencias, me dicen que todo empieza por reconocerse y aceptarse. No se puede llegar a la última morada sin atravesar todas las anteriores. 
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